viernes, 8 de octubre de 2010

El posmodernismo en arquitectura

El posmodernismo surgió de la pérdida de confianza mundial en el movimiento moderno Internacional y de la concienciación de sus insuficiencias. La gente se estaba cansando y se aburría de las formas cúbicas y de la geometría abstractas del Modernismo. El modernismo era uniforme y carecía de referencias históricas que pudiesen dar un sentimiento de continuidad, una idea de lugar, tiempo y sobre todo identidad, Para entonces el público quería muestras de individualidad e incluso de frivolidad.
Edifio Portland, por M. Graves (Portland, EE.UU.)
El término Posmodernismo fue acuñado en los años setenta por el crítico de arquitectura Charles Jencks en su libro The Language of Post-Modern Architecture, de 1977. Charles Jencks definió el posmodernismo como: “Arte populista de comunicabilidad inmediata”. Este movimiento ha sido descrito como teatral, le es común el uso de colores llamativos—sobre todo los primarios—, por ejemplo en algunos edificios, los órdenes clásicos están presentes, pero en forma de materiales como el neón o el metal brillante.
En Europa, el espíritu posmodernista lo representa el Taller de arquitectura del arquitecto catalán Ricardo Bofill.
El Pórtland Public Building de Michael Graves en Pórtland (Oregon 1979-1982) no solo saca partido de la tradición clásica, sino también del estilo egipcio y del Art Deco. Expresa el espíritu del pluralismo de los materiales y temas, tan importante en el posmodenismo americano. Al igual que Moore hiciera en sus días con la Piazza d’Italia, mezcla diferentes materiales, estilos y colores. Graves quería revestir el edificio con adornos y guirnaldas enormes de fibra de vidrio, sin embargo las protestas públicas obligaron a abandonar tal idea.
James Stirling se resiste a que su estilo sea puesto dentro de una categoría, y odia la etiqueta de posmodernismo, incluso si se define su arquitectura como clásica posmodernista en vez de solo posmoderna. Sin embargo en su intrincada ampliación de la Straatsgalerie de Stuttgart, diseñada junto con Michael Wilford(1977-1984).

El centro Pompidou en París fue creado para crear un palacio del pueblo. Lo que se llegó a construir resultó controvertido pero popular, y parece que la controversia persigue los encargos culturales.
Centro Pompidou, París
La ampliación del Louvre en París(1988), al igual que la Straatsgalerie de Stuttgart, no intenta armonizar con los edificios próximos. De hecho se debe debatir en si es extensión esa pirámide transparente de Ming Pei. La pirámide de 21 m. de altura es la entrada de un complejo subterráneo. El conjunto comunica con toda un ala del Louvre y las pirámides pequeñas (tragaluces) tienen el atractivo de parecer piezas de esculturas a través de las que se pueden ver los viejos edificios.
Todos estos modernos y atractivos edificios actúan como reflejo del poder, influencia y prestigio de las campañas instaladas en su interior.

De acuerdo con este razonamiento crítico, la preocupación de las vanguardias históricas por las formas abstractas también olvidaba el papel que desempeñan las asociaciones simbólicas en nuestra percepción de la arquitectura. Estas connotaciones culturales o históricas se han aplicado en la realización de numerosos edificios culturales, como el Museo de Arte romano de Mérida, de Rafael Moneo, la Staatsgalerie de Stuttgart o la nueva ala Sainsbury de la National Gallery en Londres, obra de Robert Venturi y Denise Scott-Brown. Otro argumento fundamental es la valoración del genus loci o genio del lugar, un concepto asociado a los contextos urbano, físico e histórico en los que se inscribe cualquier obra arquitectónica. La ironía sobre los estilos históricos también se aprecia como motivo recurrente del posmodernismo. En el edificio bautizado como Las Escalas del Barroco (París, 1979-1986), de Ricardo Bofill, las fachadas vítreas de los interiores de las viviendas conforman una enorme columnata dórica, rematada por un entablamento gigante de piezas prefabricadas en hormigón armado. Una inspiración semejante se puede encontrar en el Portland Public Service Building (Portland, 1980-1982) de Michael Graves, un edificio de oficinas en el que, sobre una moderna fachada de muro-cortina, se dibujan dos pilastras acanaladas que simulan sostener en lo alto una gigantesca clave. Un caso más complejo es el del proyecto de Robert Stern para la torre del Chicago Tribune, donde las referencias históricas a una columna triunfal dórica se entremezclan con las del conocido proyecto dadaísta que propuso el arquitecto austriaco Adolf Loos en 1922.
Resulta muy interesante comparar la gran variedad de estilos que se utilizan para museos y galerías y la uniformidad relativa que se impone la arquitectura comercial. La imagen que proyectan los encargos culturales es mucho más personal y la arquitectura sirve de medio de comunicación, contrastando con el silencio de la arquitectura comercial anónima.

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