jueves, 7 de octubre de 2010

Urbanismo en Egipto

Hace unos 60.000 años, el río Nilo comenzó las inundaciones anuales de los terrenos de su cuenca, dejando tras de sí un fértil suelo aluvial. Las áreas cercanas a la llanura de inundación permitieron garantizar los recursos alimentarios y el agua. Con el tiempo, los cambios climáticos, que comprendían periodos de aridez, permitieron afianzar el asentamiento humano en el valle del Nilo. Desde el periodo calcolítico (edad del cobre, que comienza hacia el 4000 a.C.), hasta comienzos del Imperio Antiguo, la población se extendió por una gran área. Egipto contempló el nacimiento, apogeo y decadencia de tres imperios. En mesopotamia, ocurrió el mismo fenómeno con los sumero-acado-babilonios.
En el séptimo milenio a.C., Egipto contaba con unas condiciones medioambientales apropiadas para la ocupación humana. Se han encontrado evidencias de asentamientos desde ese tiempo en las áreas del sur o Alto Egipto; restos de ocupación similares se han descubierto en los emplazamientos nubios (actualmente Sudán). Se han encontrado bastantes fragmentos de cerámica en las tumbas del Alto Egipto desde el cuarto milenio a.C. (en el periodo predinástico) que permiten establecer una secuencia de datación relativa. 

El periodo predinástico, que finaliza con la unificación de Egipto en un único reino, se subdivide por lo general en tres fases, cada una de ellas se refiere a los yacimientos en los cuales se encontraron sus materiales arqueológicos: badariense, amratiense (Nayada I) y geerziense (Nayada II y III). Los yacimientos del norte (desde el 5500 a.C.) han proporcionado material para establecer una datación arqueológica de cierta continuidad pero no ofrece una cronología larga como las encontradas en el sur.
Junto con el Tigris, el Éufrates y el Indo, el curso bajo del río Nilo ha sido la cuna de una de las primeras civilizaciones del mundo. Su desbordamiento creó las fértiles llanuras de las que dependían los habitantes del antiguo Egipto. Además, se convirtió en la principal vía comercial y de comunicaciones, así como en el centro de la vida espiritual de la época.
El Cairo es la capital de Egipto y mayor ciudad de África, se desarrolló a partir del campamento militar de al-Fustāt, hoy Viejo Cairo, junto al delta del río Nilo, en el norte de Egipto. Esta localidad ha estado poblada durante más de seis mil años y se ha mantenido como capital desde las antiguas civilizaciones egipcias. Actualmente, la conurbación de El Cairo ocupa tres gobernaciones del país: la parte oriental se encuentra en la gobernación de al-Qāhira, la occidental en la de Gizeh y el norte en la de Qalyûbîya. La ciudad lucha por solucionar los problemas generados por el alto índice de crecimiento de la población, la urbanización caótica y su deteriorada infraestructura.
La primera capital de Egipto fue la ciudad de Un, más tarde llamada Heliópolis por los griegos. Se construyó al norte del actual Cairo hace más de seis mil años. Dieciséis siglos después, Menes unificó de nuevo el país y se construyó una capital llamada Mennofer, Menfis para los griegos, al sur de la ciudad actual. Ésta fue extendiéndose hacia el norte a lo largo de la orilla oriental del río, y, debido a la importancia de su localización junto al delta del Nilo, se convirtió en el centro del poder político desde entonces.

Como vemos esta es otra de las ciudades que cumple las condiciones básicas para el establecimiento de los seres humanos en un territorio, que es la de ocupar un lugar en donde existen ríos o lagos de los cuales abastecerse de agua para consumo propio y para los cultivos. Aunque aquí, al igual que en mesopotamia, se hacía uso del adobe, por lo general se transportaban grandes bloques de piedra de otros lados para edificar sus magníficas construcciones, tanto pirámides como templos y tumbas. Por lo general la disposición de las ciudades egipcias estaba muy relacionada con sus deidades. Es por eso que había ciudades dedicadas a cada dios. Así mismo la orientación respondía a las condiciones climáticas del lugar, en este caso el calor era un factor ineludible y que trataban de mitigar proyectando calles estrechas que provocaran sombras sobre las calles y fachadas de las casas.

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